LilMilk: Una armadura llamada

Desde un pequeño pueblo de Córdoba hasta escenarios internacionales, LilMilk construyó un personaje que la protege, mientras aprende a mostrarse tal cual es.

Fotógrafo: Rhayo West
Asistente: Marco Martínez
Producción : Noray Studio

 

 

Crecí en Alta Gracia, un pueblito de Córdoba donde todo es chico: las calles, los silencios y, a veces, las posibilidades”

 

Mi infancia no fue fácil ni parecida a la que se suele romantizar. Hubo violencia, gritos, golpes y mucho miedo, pero también hubo amor. Mi mamá fue el pilar que me sostuvo siempre, mi hermana fue como una segunda madre y, aunque aprendí muy pronto a estar sola, nunca me sentí completamente vacía.

La soledad fue una constante, pero no un castigo. Aprendí a convivir conmigo, a divertirme sola, a crear mundos propios. Pasaba horas viendo anime, cantando openings, jugando League of Legends y durmiendo en clase… aunque siempre sacaba buenas notas. Era tranquila, friki, silenciosa. Desde los 12 años trabajé en el local de mi papá, y el resto del tiempo lo repartía entre el colegio y la danza, que fue mi refugio durante toda mi niñez y adolescencia. Tanto, que hoy soy profesora de danza jazz.

De chica quería ser abogada, después prestamista, luego algo relacionado con bienes raíces. Pero a los 16, caminando al colegio con mis amigas, dije casi en broma: “qué divertido debe ser ser actriz porno”. Ellas se escandalizaron. Yo no. Hoy pienso que en ese momento, sin saberlo, decreté algo. No desde la obligación ni el morbo, sino desde la curiosidad y el deseo de hacer algo distinto.

 

 

De TikTok al Mundo

Soy feminista. No hay otra opción. Gracias a la lucha de miles de mujeres hoy puedo estudiar, trabajar, votar y decidir sobre mi vida. No justifico la violencia, pero tampoco puedo normalizar todo lo que vivimos las mujeres a diario. Me importa profundamente que se hable de temas como la mutilación genital femenina, que sigue existiendo en muchos países. La empatía y la conciencia también son formas de lucha.

Mi mayor fortaleza es la determinación. Soy terca, perseverante y trabajadora. Eso me llevó lejos… y también a estrellarme algunas veces. Mi mayor debilidad es cerrarme, elegir la soledad antes que vincularme, y tener una mirada muy terrenal, poco espiritual. Sé que me falta crecer, y está bien admitirlo.

 

 

Mi corazon, mi armadura

Y si hay algo que quiero decirle a quien esté leyendo esto es: no pierdan la humanidad. Las mujeres que trabajamos en la industria para adultos no somos objetos, ni indignas, ni vacías. Detrás de cada personaje hay historias, luchas, hijos, sueños y una enorme voluntad de salir adelante. La dignidad no se pierde por lo que uno hace; la dignidad existe simplemente por ser.

LilMilk es mi armadura, mi máscara, mi coraza. Todos conocen mi cuerpo. Muy pocos conocen a Brenda. Y tal vez esté bien así. Porque hay partes del alma que merecen seguir siendo un misterio”.

 

 

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