Isaac del Toro: correr entre gigantes
De Ensenada al podio del Tour de France: a los 22 años, Isaac del Toro ya dejó de ser una promesa del ciclismo mexicano para convertirse en uno de los nombres que el pelotón internacional tendrá que mirar de frente.

Fecha historica
El 5 de julio de 2026, Isaac del Toro entró a Barcelona pegado a Tadej Pogačar. La última subida de la segunda etapa del Tour de France terminaba en Montjuïc y el mexicano, en su debut en la carrera, lanzó el ataque que terminó llevándolo hasta la victoria. Pogačar cruzó detrás de él. Remco Evenepoel fue tercero. Del Toro acababa de convertirse en apenas el segundo mexicano en ganar una etapa del Tour, después de Raúl Alcalá. Tenía 22 años.
La escena decía mucho de la transformación que ha experimentado en apenas tres temporadas. Del Toro llegó al ciclismo profesional en 2023 y ese mismo año ganó el Tour de l’Avenir, una de las carreras más importantes para detectar a los talentos que vienen detrás. En 2024 se incorporó al UAE Team Emirates. Desde entonces, su palmarés comenzó a crecer a una velocidad poco habitual para un corredor de su edad.
El primer gran aviso llegó en 2025. En el Giro de Italia, Del Toro sostuvo la maglia rosa durante diez etapas y llegó a la penúltima jornada con posibilidades reales de ganar la clasificación general. Terminó segundo, a 3:56 de Simon Yates, y conquistó la clasificación de los jóvenes. Para entonces ya había dejado claro que podía convivir con corredores que llevaban años disputando las grandes vueltas.
Todo por el toro
Lo que ocurrió en 2026 aceleró todavía más esa historia. Del Toro ganó la clasificación general del UAE Tour y la Tirreno-Adriático, además de conseguir victorias de etapa en ambas pruebas. También ganó la clasificación general del Tour Auvergne-Rhône-Alpes y dos de sus etapas. Cuando llegó a Francia, ya no era simplemente el joven mexicano que acompañaba a Pogačar: era un corredor con resultados propios y capacidad para disputar carreras por etapas.
En el Tour, esa evolución encontró el escenario más grande posible. Ganó la segunda etapa y vistió el maillot blanco como líder de los jóvenes. Más tarde perdió posiciones, volvió a recuperarlas y terminó la segunda semana instalado en el tercer puesto de la general. En las montañas volvió a aparecer junto a Pogačar y Remco Evenepoel. En la etapa 14 terminó segundo en Le Markstein, en un nuevo 1-2 del UAE. Un día después, en el Plateau de Solaison, volvió a subir al podio de la etapa y recuperó el maillot blanco.
La imagen de Del Toro durante aquellas jornadas resultó distinta a la del ciclista desesperado por demostrar algo. Mientras el Tour empezaba a llenarse de ataques, caídas y diferencias de minutos, él repetía una idea sencilla: disfrutar, ayudar al equipo y hacer su trabajo. Después de la tercera etapa explicó que nunca había imaginado subir al podio del Tour junto a Pogačar. Días más tarde dijo que no tenía grandes objetivos personales y que quería vivir el sueño.
Pero el sueño terminó convertido en resultado. El 26 de julio, Del Toro cerró su primera participación en el Tour de France en tercer lugar de la clasificación general y como ganador del maillot blanco, reservado al mejor joven de la carrera. Lo hizo detrás de Pogačar y Remco Evenepoel y después de tres semanas que lo obligaron a competir contra algunos de los mejores ciclistas del planeta.

Aprendiendo de los mejores
A principios de agosto llegó otra señal sobre la dimensión que ha adquirido su carrera: UAE Team Emirates-XRG extendió su contrato hasta 2031. El equipo que comparte con Pogačar apuesta así por un corredor que todavía tiene 22 años y que, en poco más de tres temporadas como profesional, ya acumula 30 victorias según el registro del propio equipo.
Quizá lo más interesante de Del Toro no sea todavía lo que ha ganado, sino la velocidad con la que ha aprendido a competir. El ciclismo de élite suele pedir años para entender sus códigos: cuándo atacar, cuándo esperar, cuándo trabajar para otro y cuándo guardar fuerzas para sí mismo. Del Toro parece estar aprendiendo esas reglas mientras las juega contra los mejores.
Ensenada queda muy lejos de los Alpes, de los Pirineos y de los Campos Elíseos. Pero ahora el nombre de una ciudad de Baja California aparece en la misma conversación que las grandes capitales del ciclismo europeo. Del Toro ya ganó una etapa del Tour, subió al podio general y demostró que puede permanecer durante semanas en la pelea. Lo que venga después ya no pertenece a la categoría de las promesas. Pertenece a la de las expectativas
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