El ingenio francés toma la pista
Dos universos que entienden el deporte desde lugares distintos acaban de encontrarse en el mismo terreno: Lacoste y Alpine.
Texto: Pablo Quintos
Unión que impone
Ambas marcas unieron fuerzas para crear el Beware of the Crocodile – Alpine Lacoste A290 Rallye, un modelo único que mezcla la precisión de la ingeniería con el lenguaje gráfico y lúdico de la casa del cocodrilo. La idea tiene raíces en dos nombres fundamentales: René Lacoste y Jean Rédélé, pioneros que convirtieron la técnica, la creatividad y la ligereza en parte esencial de sus respectivas disciplinas.
Aquí, esa filosofía se traduce en un auto compacto, radical y diseñado alrededor de una premisa sencilla: quitar lo que sobra para dejar espacio al desempeño. Basado en el Alpine A290 Rallye, el prototipo lleva la estética del rally hacia un territorio mucho más experimental. Salpicaderas ensanchadas, fibra de carbono expuesta, un gran difusor, toma de aire en el techo y un alerón de dimensiones considerables construyen una silueta que parece estar en movimiento incluso cuando está detenida.
El exterior, en un blanco azulado inspirado en la nieve y el hielo de los paisajes alpinos, refuerza esa lectura técnica. Debajo de esa apariencia hay una receta mucho más seria: chasis optimizado, suspensión específica para rally, vías ensanchadas, aerodinámica funcional y una gestión específica del tren motriz eléctrico. La respuesta inmediata del motor y los ajustes electrónicos buscan mantener el desempeño bajo condiciones exigentes, mientras el sistema de frenado reforzado y la puesta a punto privilegian precisión y control.
Rojo amor
El interior es donde Lacoste toma definitivamente el volante. Todo se vuelve rojo, como si el conductor estuviera dentro de la boca del cocodrilo. El petit piqué aparece en asientos y paneles, los bordados corren a cargo de Potencier y componentes impresos en 3D utilizan estructuras tipo celosía para combinar ligereza, confort y resistencia. El resultado convierte la reducción de peso en un ejercicio de diseño, que es una obsesión natural en el rally.
Y hay un detalle que resume perfectamente el espíritu del proyecto: 290 cocodrilos aparecen escondidos en el vehículo. Una especie de juego de búsqueda a bordo de una máquina construida para perseguir cronómetros.
La colaboración se completa con una colección cápsula de polos, playeras, piezas técnicas y accesorios que trasladan a la ropa el mismo diálogo entre cancha y circuito. En Lacoste y Alpine, el desempeño no está peleado con la elegancia: ambos pueden ser consecuencia de una misma cosa, cuando la ingeniería y el diseño saben trabajar juntos.


