En el límite visual

Zenith redefine la alta complicación con una pieza que fusiona la precisión de alta frecuencia con una estética esqueletizada de 36,000 alternancias por hora.

 

 

El Defy Skyline Tourbillon Skeleton apuesta por mostrarlo todo. Zenith deja a la vista un calibre de alta complicación sin perder solidez. La caja facetada de 41 mm, en acero o cerámica negra, encuadra un dial esqueletizado en forma de estrella de cuatro puntas, guiño directo a su logotipo histórico y ventana abierta al tren de rodaje.

 

 

A las 6 en punto aparece el tourbillon. Aquí gira a 5 Hz (36,000 alt/h), una frecuencia poco común que favorece la estabilidad y la precisión. Lo impulsa el calibre El Primero 3630, automático, con masa oscilante calada y 60 horas de reserva de marcha. Los puentes abiertos y los cristales de zafiro con tratamiento antirreflejante en ambas caras dejan pasar la luz y subrayan la profundidad del conjunto, incluida la jaula de 60 segundos.

 

 

Pensado para el uso diario, es hermético hasta 100 metros (10 ATM) y permite cambiar el brazalete en segundos. Puede llevarse con brazalete metálico integrado o con correa de caucho texturizada con cierre desplegable, pasando de un registro más formal a uno deportivo sin complicaciones. El Defy Skyline Tourbillon condensa la relojería urbana actual: tradición afinada por la ingeniería contemporánea.

 

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