Little Dragon: La musa digital

De las redes sociales a la inspiración visual: belleza, estilo personal y presencia auténtica que enciende cada feed, conoce a Little Dragon.

Fotografía: Gerardo Arteaga

 

 

Nací en Smila, una pequeña ciudad de Ucrania, y desde niña entendí que ser “buena” no siempre significaba ser obediente.

Crecí con una madre estricta y conservadora, y con un sueño que parecía enorme para alguien como yo: quería ser doctora. Nadie en mi familia lo era. Mi mamá prefería que enseñara música a niños y me dijo con claridad que, si quería estudiar medicina, tendría que lograrlo sola.

Lo intenté… y fracasé. Reprobé todos mis exámenes de admisión. Regresé a casa llorando y le pedí a mi madre que pagara al menos un semestre. Aceptó. Un mes después, se abrió una beca para el mejor estudiante. Ese lugar fue para mí. Pasé de ser de las peores alumnas en la escuela a convertirme en una de las mejores en la universidad médica. Estudié siete años en la Universidad Médica de Járkov y, aunque nunca ejercí como doctora, la medicina me dejó algo mucho más profundo: disciplina, fortaleza mental, resistencia al estrés y la capacidad de aprender rápido. No me arrepiento ni un segundo de esos años.

 

 

El despertar en la cima

Antes de que mi vida tomara un rumbo que muchos no esperarían, participé en concursos de belleza alrededor del mundo y en programas de entretenimiento como The Bachelor, How to Get Married y Who Against the Blondes. Fue una etapa de crecimiento acelerado. Las personas que me rodeaban eran inteligentes, amorosas y me impulsaban a pensar en grande, a tomar riesgos y a actuar siempre desde el amor.

En 2020, después de la cuarentena y de una ruptura amorosa, viajé a Tulum buscando recomponerme. Ese lugar siempre ha sido especial para mí; pasé ahí varios inviernos. Fue justo ahí donde todo cambió. Me reencontré con Julia Grandi, directora y productora del grupo Vixen, quien ya era mi amiga. En Tulum nos hicimos más cercanas y un día me dijo, sin rodeos: “Veo un potencial enorme en ti. Ven a mi producción y mira con tus propios ojos”.

Acepté por curiosidad, por sentir que era un espacio seguro para explorar mi sexualidad y porque confiaba profundamente en ella. Mi primera filmación fue en los Alpes suizos, rodeada de montañas y nieve, dos cosas que amo. No sentí miedo ni dudas; al contrario, me sentí en casa, como si perteneciera a ese mundo. Cada producción posterior fue más que sexo: eran historias con guion, locaciones salvajes y experiencias intensas —snowboard en los Alpes, paracaidismo en Córcega, wakeboard en Maldivas—. Era un sueño.

 

 

Resiliencia y nuevos cielos

El invierno de 2022 fue uno de los momentos más duros de mi vida. Perdí mi teléfono, me quedé sin dinero, con el corazón roto y acompañada solo de mi gata embarazada en Tulum. Mi único deseo era regresar a casa, recuperar mi número, sanar y cuidar a mis gatitos. No tenía dinero para volver a Ucrania y, una semana después, el 23 de febrero, comenzó la guerra. Ya no tenía un hogar al cual regresar.

Poco después supe del programa de parole humanitario para ucranianos y crucé la frontera por Tijuana con mi pasaporte. Llegué a Estados Unidos desde cero. Hoy me siento profundamente agradecida y afortunada por la vida que he podido reconstruir aquí.

Me veo como una mujer ucraniana valiente, que ha rehecho su vida sin miedo a tomar riesgos. Vivo con propósito, actúo desde el amor, respeto la naturaleza y sueño en grande sin dejar de ser fiel a mí misma. Para mí, el propósito no es lo que hago, sino lo que sucede en los demás cuando hago lo que hago”.

No te pierdas las sesión de fotos completa en nuestra edición impresa y digital.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible.
La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.