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	<title>relato erótico Archivos - Penthouse México</title>
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		<title>La lluvia nos hizo uno</title>
		<link>https://www.penthousemexico.com/la-lluvia-nos-hizo-uno/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Anónimo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Feb 2023 16:26:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[2023]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Te compartimos este relato que nos envió un lector. &#160; Querido Penthouse: &#160; Una noche de lluvia después del trabajo, una noche en la que la luna parecía ser mi confidente, la vi guarecerse de la tormenta. Ella ya estaba empapada con el agua que el cielo nos regalaba. La vi y sentí pena. Sus [&#8230;]</p>
<p>El cargo <a href="https://www.penthousemexico.com/la-lluvia-nos-hizo-uno/">La lluvia nos hizo uno</a> apareció primero en <a href="https://www.penthousemexico.com">Penthouse México</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">Te compartimos </span><span style="font-weight: 400;">este relato que nos envió un lector.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Querido Penthouse:</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Una noche de lluvia después del trabajo, una noche en la que la luna parecía ser mi confidente, la vi guarecerse de la tormenta. Ella ya estaba empapada con el agua que el cielo nos regalaba. La vi y sentí pena. Sus rizos ya eran lacios. Entonces, me tocó hacerle compañía afuera de la marquesina del la tienda de conveniencia. Encendí un cigarrillo para provocar algún tipo de calor en mí. De reojo notaba su mirada mientras su ropa escurría y su cuerpo tiritaba de frío. Yo, como buen caballero, le ofrecí un cigarro para que no sintiera tanto la humedad. Eso fue el parteaguas para entablar una plática fugaz al compás de la lluvia que no cesaba.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Después, tomé la iniciativa de invitarle un café, a pesar de que, si he de ser honesto, no soy fanático de esa bebida pero el clima lo ameritaba y sus ojos color marrón lo pedían a gritos. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>le ofrecí mi chamarra, la cual tenía guardada para después de la lluvia</strong></h4>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Lo que inicialmente era una plática en espera de que la lluvia cesara, se convirtió en un especie de cita, en la cual el calor del establecimiento y la bebida caliente ayudaban al cuerpo. Con café en mano, terminamos de presentarnos. Le dije que ya la había visto varios días antes por la oficina y ella me comentó que también me había visto saliendo del edificio donde trabajo. Sin mirar el reloj, nuestra plática se fue alargando. Yo estaba encantado de poder escuchar sobre su rutina diaria y su trabajo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Confieso que no quería que dejáramos de platicar, pero la noche y los dueños de la cafetería marcaban otra pauta. Pedí la cuenta y luego de un silencio largo, ella tomó las riendas de la noche y me invitó a tomar un trago.<br />
</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4><strong>accedí sin pensarlo</strong></h4>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Continuamos nuestro encuentro fortuito un bar, donde entre los gritos de la gente y la música, no podíamos escucharnos. Ella me dijo: “creo que fue mala idea venir a este lugar”, mientras le miraba los labios y pensaba las cosas más perversas. Después de dos tragos, decidimos salir a caminar por la zona. La armonía de nuestra plática, la cercanía de nuestros cuerpos al andar, y su intensa mirada, fueron las circunstancias perfectas para atreverme a dar el siguiente paso.<br />
</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Se lo propuse pensando las cosas más locas e inimaginables. Accedió, adquirimos una botella de vino y llevamos la plática a un cuarto de hotel. No pasaron más de 10 minutos cuando de pronto, ella me besó.  Lo demás lo dejo a la imaginación. Sólo mencionaré que después de esa noche, no volví a saber de ella, por más que intenté coincidir en el lugar donde aquella noche la lluvia nos presentó.<br />
</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hoy, sólo queda el recuerdo de lo que hicimos esa noche.</p>
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		<title>La amiga de mi esposa siempre me gustó&#8230;</title>
		<link>https://www.penthousemexico.com/la-amiga-de-mi-esposa-siempre-me-gusto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Anónimo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Oct 2022 15:33:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[fantasías]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[relato erótico]]></category>
		<category><![CDATA[sexualidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>&#160; No, no me gusta más que mi mujer, pero tiene algo que siempre llamó mi atención. Jamás había sucedido algo entre nosotros, ni siquiera miradas a escondidas. Nada. La conocemos desde que nosotros nos conocimos, cuando nos casamos y trás el nacimiento de nuestros tres hijos. Es como parte de la familia. Han pasado [&#8230;]</p>
<p>El cargo <a href="https://www.penthousemexico.com/la-amiga-de-mi-esposa-siempre-me-gusto/">La amiga de mi esposa siempre me gustó&#8230;</a> apareció primero en <a href="https://www.penthousemexico.com">Penthouse México</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="page" title="Page 94">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>&nbsp;</p>
<p>No, no me gusta más que mi mujer, pero tiene algo que siempre llamó mi atención. Jamás había sucedido algo entre nosotros, ni siquiera miradas a escondidas. Nada. La conocemos desde que nosotros nos conocimos, cuando nos casamos y trás el nacimiento de nuestros tres hijos. Es como parte de la familia. Han pasado los años, y tanto mi esposa como ella han madurado hasta convertirse en dos mujeres realmente bellas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mi mujer es una morena de cabello negro, esbelta, sus pechos perfectos y rostro hermoso. A diferencia de lo que se dice, el tiempo no ha menguado mi deseo por ella. Cada vez que podemos, hacemos el amor como dos locos desenfrenados. Me gusta besarla, penetrarla mientras la escucho gemir pidiéndome más profundidad y ritmo, más fuerte. Sí, mi mujer es insaciable en la cama.</p>
</div>
<div class="page" title="Page 94">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>&nbsp;</p>
<p>Una noche, después de hacer el amor y mientras ella se refrescaba en la regadera, me gritó:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Me gustaría hacer un trío. ¿A ti?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No voy a negar que por un momento no supe qué decir. Muchas cosas pasaron por mi cabeza. ¿Hablaba en serio o era una trampa? ¿Si contestaba que sí, cómo lo tomaría? Pero, y si respondía que no, ¿le estaría negando algo que deseaba? Preferí quedarme callado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—¿Me escuchaste? Es en serio.<br />
—¿Qué tan en serio? Yo estoy feliz contigo.</p>
<p>—Ya sé, amor. Pero&#8230; me gustaría estar contigo y con otra mujer.</p>
<p>Mi corazón dio un salto de alegría y se me paró otra vez, nada más de imaginarme la escena. Mi mujer salía del baño envolviéndose en una toalla y me miró.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>—Ya veo que sí te gusta la idea.<br />
—Solo si tú quieres, yo no quiero arriesgar lo nuestro.</p>
</div>
<div class="page" title="Page 94">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>&nbsp;</p>
<p>Y así fue como la amiga entró a la historia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Una noche, de muchas que nos encontrábamos para cenar en nuestra casa y que los hijos no estaban, se lo planteamos a ella. Al principio solo mi mujer habló, y las vi comenzar a reírse y mirarme desde la mesa del comedor. Yo fingía mirar el televisor en la sala. Al rato las vi acercarse con una botella de vino más y tres copas. Se sentaron junto a mí y las observé. Las dos se sonreían como adolescentes.</p>
<div class="page" title="Page 94">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>&nbsp;</p>
<p>—¿Están seguras?</p>
<div class="page" title="Page 94">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>&nbsp;</p>
<p>Contestaron que sí las dos al unísono. En ese momento, ellas comenzaron a besarse, suavemente y sin reservas. Con cuidado le toque el cuello a mi mujer sin saber qué hacer y sin atreverme a tocar a nuestra amiga.</p>
<div class="page" title="Page 94">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>&nbsp;</p>
<p>De pronto, mi mujer tomó una de mis manos y la posó sobre uno de los senos de la otra. Pude sentir su pezón duro. Ella no puso resistencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lentamente se fueron desnudando a sí mismas y a mí. Entonces, nuestra amiga se recostó sobre el sillón y mi mujer se puso encima de ella. Aproveché para metérsela a mi esposa. Estaba completamente húmeda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esa noche acabé como cuatro veces, ellas&#8230; perdí la cuenta.</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
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		<title>El lugar menos pensado</title>
		<link>https://www.penthousemexico.com/el-lugar-menos-pensado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admpenthouse]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Nov 2021 18:49:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con la monotonía de las escapadas al cine hasta la última fila, se me ocurrió hacer un viaje con mi novia en el que el reto fuera hacer el amor en cualquier lugar en el que estuviéramos. &#160; Destino: Guanajuato &#160; Para no ser permisivos, establecimos que tendría que ser cada cinco horas. La única [&#8230;]</p>
<p>El cargo <a href="https://www.penthousemexico.com/el-lugar-menos-pensado/">El lugar menos pensado</a> apareció primero en <a href="https://www.penthousemexico.com">Penthouse México</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Con la monotonía de las escapadas al cine hasta la última fila, se me ocurrió hacer un viaje con mi novia en el que el reto fuera hacer el amor en cualquier lugar en el que estuviéramos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Destino: Guanajuato</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para no ser permisivos, establecimos que tendría que ser cada cinco horas. La única condición era que la cama no estuviera dentro de esos sitios. Optamos por hacer algo corto, de viernes a domingo. Nos alcanzaba para ir y venir a algún pueblo mágico. Terminamos decidiendo por Guanajuato, en autobús.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Alarmas</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Luego de dar las 7:00 pm, salí del estudio, soy curador de arte para la Nacional; ella agarró un buen hueso en una delegación y no piensa moverse; prefiere ganar bien y gastar en Zara, aunque su trabajo sea de caras largas y bisnes repugnantes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entonces, me fui para su casa, y ahí nos coordinamos para poner cada alarma necesaria con cinco horas de intervalo. Las mochilas al hombro, el metro y luego la terminal de autobuses.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>3:00 a.m.</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>La primera alarma sonó de camino a Guanajuato, eran las 3:00 am.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El pasillo nos separaba de una señora que calculo era comerciante por sus varias bolsas y un señor con gorra del Cruz Azul que no pegaba los ojos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El baño fue la opción fácil. Primero uno y luego el otro. Las damas primero. Cuando yo estaba por llegar, ella salió tapándose la nariz y me dijo: “¡imposible, alguien se cagó con odio!”. No íbamos a fallar en la primera prueba, así que nos armamos de valor y nos encerramos. Sí olía muy mal, pero luego de las primeras caricias, como que uno entra en un estado animal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe src="https://giphy.com/embed/nmOVj3VY2ZlC0" width="480" height="291" frameborder="0"></iframe></p>
<p><a href="https://giphy.com/gifs/sexual-nmOVj3VY2ZlC0">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Regresamos a los asientos sudorosos, y con un par de miradas en las espaldas de aquellos que decidieron no dormirse y atestiguar algunos ruidos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al llegar a Guanajuato, tomamos un taxi, pensamos en esperar un poco para ver si la alarma nos sonaba en la terminal, pero al final decidimos ganarle al tiempo. Y en el camino sonó.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos miramos a los ojos y yo le susurré una propuesta: “o le damos cien varos al taxista para que se vaya a comprar un tamal o le decimos que sea testigo sin voltear para atrás”. Fue la segunda, entre risas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El compadre dijo que sí, pero que quería ver. Lo mandé a la chingada. “Solo vas a escuchar, carnal, te va a salir en 200 el viaje”. Aceptó.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe src="https://giphy.com/embed/Cn4ZIPrL0xANW" width="480" height="271" frameborder="0"></iframe></p>
<p><a href="https://giphy.com/gifs/kisses-Cn4ZIPrL0xANW">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos estaban ganando las risas pero nos concentramos con unas mamadas de pito y chichis. Estuvo chingón, dos veces le tuve que voltear la cara al chofer porque ya se estaba poniendo cachondo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>El hostal</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Habíamos visto un hostal en el centro, y por fortuna tuvo lugares aunque no reservamos. Nos tocó compartir cuarto con dos gringos entrados en sus 50 años. Decidimos echar una siesta porque era muy temprano para ir a desayunar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos despertó la alarma. La cama no era opción y empezamos a buscar un espacio discreto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al final de un pasillo oscuro, hallamos unas escaleras de emergencia tras la ventana y subimos hasta la azotea. La postal no estaba mal. Le bajé su ropa de dormir y la acomodé con vista al monumento del Pípila, quien a lo lejos alzaba un brazo como si nos estuviera echando porras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe src="https://giphy.com/embed/LODr2l59LJbwguEpoJ" width="480" height="216" frameborder="0"></iframe></p>
<p><a href="https://giphy.com/gifs/deepsystems-ouch-buba-bouba-LODr2l59LJbwguEpoJ">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Era un rinconcito entre tinacos y unas plantas de espinas. Terminé con unos arañazos en los brazos y ella un poco en las nalgas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>En la tarde tocó en la regadera, para ese entonces ya estábamos un poco cansados del viaje.</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ese encuentro fue de trámite, para ser honestos. Lo más emocionante si acaso es que era baño compartido y los gringos nos vieron salir juntos mientras le apretaba el culo a mi novia luego de dejarla pasar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para la noche, nos fuimos a un bar, estaban tocando música en vivo y las cervezas eran placenteramente baratas, lo cual es perfecto porque con el calor de la gente, te da por tomar más.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Nos vibró la alarma. El baño fue el objetivo.</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero decidí pagar la cuenta y salir a caminar. Pasamos por el callejón del beso, pero además de haber mucha gente, no somos del estilo cursi del besito y la selfie.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos fuimos lejos hasta uno de los túneles sombríos y empedrados. Se puso bueno, algunos autos nos echaban las luces, otros pitaban como si fuera boda y una camioneta más sonó la sirena.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe src="https://giphy.com/embed/k39KBWrQwWEAU" width="480" height="320" frameborder="0"></iframe></p>
<p><a href="https://giphy.com/gifs/sensual-k39KBWrQwWEAU">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Era la policía y terminamos en los separos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Según esto, no es como tal delito, pero en Guanajuato son muy mochos y querían una lana para dejarnos salir. Aunque nos hicimos los hippies que van con lo del camión y las chelas, terminaron sacándonos 2,000 pesos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos hicieron sufrir algunas horas, y nuestra prueba estuvo a punto de fallar, pero finalmente salimos a tiempo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ya era domingo al amanecer cuando llegamos al hostal. Estuvimos a punto de cancelar el reto, pero ya habíamos superado lo más difícil.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entre mucho sueño, la cerveza desgastando el hígado y la falta de creatividad, decidimos terminar el juego con una última prueba antes de volver a casa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>“¡Sí mamo, y bien rico!”</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Anduvimos de nuevo por las calles sin saber para dónde darle, pero ella me jaló de un brazo al interior de la catedral. Le dije: “¡No mames, no!”. Me respondió: “¡Sí mamo, y bien rico!”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe src="https://giphy.com/embed/T7cfjh31Em784" width="480" height="280" frameborder="0"></iframe></p>
<p><a href="https://giphy.com/gifs/T7cfjh31Em784">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El padre estaba hablando con una señora que no se callaba luego de terminada la misa. Nosotros nos hacíamos los más religiosos viendo a la virgen del fondo mientras “según” rezábamos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El padre le dio el cortón a la señora y se fue por atrás del altar, mientras que la señora hizo largo su cruce por todo el pasillo de la iglesia; nos miró feo, parecía que ya sabía la cabrona.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>El confesionario</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Yo ya tenía el lugar en la mente: el confesionario. Mi novia se sintió incómoda, pero luego de las primeras metidas, sus gemidos sonaban como si se estuviera confesando de un gran pecado en tiempo real.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando salimos, solo había un par de creyentes hasta adelante que no se dieron cuenta de nada. Justo en las escaleras de la catedral, con el corazón todavía agitado, decidimos terminar la prueba con un 10 perfecto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos juramos repetir el reto, y desde entonces solemos planear uno de esos viajes cada par de meses; es fascinante cómo puedes disfrutar de los pueblos mágicos con un toque de adrenalina.</p>
<p>El cargo <a href="https://www.penthousemexico.com/el-lugar-menos-pensado/">El lugar menos pensado</a> apareció primero en <a href="https://www.penthousemexico.com">Penthouse México</a>.</p>
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		<title>Relato erótico: Cuando la matiné me hizo suya</title>
		<link>https://www.penthousemexico.com/cuando-la-matine-me-hizo-suya/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Anónimo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Oct 2021 17:04:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[aventuras]]></category>
		<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[narración]]></category>
		<category><![CDATA[penthouse]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[relato erótico]]></category>
		<category><![CDATA[sensualidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Querido Penthouse: &#160; Mando este relato de manera anónima, y no por una cuestión de vergüenza, sino más bien, para hacer de la narración algo más erótico, más sensual, porque ante la posibilidad de ser cualquier mujer, soy todas y soy sólo una. &#160; Puedo ser la esposa del lector que ahora tiene esta revista [&#8230;]</p>
<p>El cargo <a href="https://www.penthousemexico.com/cuando-la-matine-me-hizo-suya/">Relato erótico: Cuando la matiné me hizo suya</a> apareció primero en <a href="https://www.penthousemexico.com">Penthouse México</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Querido Penthouse:</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mando este relato de manera anónima, y no por una cuestión de vergüenza, sino más bien, para hacer de la narración algo más erótico, más sensual, porque ante la posibilidad de ser cualquier mujer, soy todas y soy sólo una.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Puedo ser la esposa del lector que ahora tiene esta revista en sus manos, la compañera de trabajo, la amiga, la profesora de universidad, la mesera de tu café preferido, la vecina. Tengo mil cuerpos y mil cabezas, y sin embargo, soy una simple mujer con ganas de contarle al mundo lo que hace los domingos por la tarde.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Soy soltera por gusto.</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>No tengo ganas de pertenecerle a nadie. Me gusta sentirme deseada y libre. Sí, he tenido relaciones estables y duraderas. He amado intensamente a hombres y a mujeres. Me he dejado llevar por las tranquilas y dulces aguas de lo estable.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sin embargo, hace un par de años, aún estando en pareja con un hombre que me llenaba en todos los sentidos, viví una experiencia que me llevó a decidirme por la soltería más estricta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Recuerdo que fue un domingo cuando comencé a sentir lo que yo llamo ansiedad genital.</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Una especie de nerviosismo comenzaba a invadirme y la sensación se concentraba exactamente entre mis piernas. Tal vez alguna mujer que me lea se sienta identificada con esta fuerte sensación que puede calmarse solamente <strong><a href="https://www.penthousemexico.com/2021/09/29/treasure-the-erotic/" target="_blank" rel="noopener">masturbándose</a></strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img data-recalc-dims="1" fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter wp-image-9990 size-large" title="sexo penthouse" src="https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_791267563.jpg?resize=1024%2C530&#038;ssl=1" alt="sexo penthouse" width="1024" height="530" srcset="https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_791267563-scaled.jpg?resize=1024%2C530&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_791267563-scaled.jpg?resize=600%2C311&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_791267563-scaled.jpg?resize=300%2C155&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_791267563-scaled.jpg?resize=768%2C398&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_791267563-scaled.jpg?resize=1536%2C795&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_791267563-scaled.jpg?resize=2048%2C1061&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
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<p>El calor en los labios y la necesidad de ser penetrada son tan intensos que no puedes pensar en nada, no puedes mantenerte quieta y en ocasiones especialmente fuertes, las piernas tiemblan.</p>
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<p>Pensé en llamar a R. (el nombre de mi pareja en ese momento también será una incógnita) y decirle que intentará llegar a la casa lo más pronto posible, inventándome cualquier pretexto para tenerlo ahí, pero sabía que comenzaría a decirme que no podía salir de golpe y que tenía mil asuntos que atender.</p>
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<p>Sé que su accionar no es pretexto para lo que hice después pero algo animal, bestial, se apoderó de mí.</p>
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<h4>Guardé nuevamente el celular y respiré profundamente, tratando de calmarme en vano.</h4>
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<p>El estómago me daba saltos y comencé a sudar frío. Mientras miraba a mi alrededor, como enmarcado por un destello de luz divina, un cine apareció ante mis ojos.  De inmediato todo cobró sentido y supe exactamente lo que tenía que hacer. Nunca me sentí más lúcida y decidida.</p>
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<h4>El lugar proyectaba películas XXX y la calle estaba sola.</h4>
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<p>Todo parecía ser una señal. Me acerqué decidida a la taquilla para comprar una entrada. El hombre de la boletería ni siquiera volteó su mirada hacia mí. Tomé de entre sus dedos el boleto e ingresé a un antiguo cine de esta ciudad.</p>
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<p><img data-recalc-dims="1" decoding="async" class="aligncenter wp-image-9991 size-large" title="cine para adultos" src="https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_423244567.jpg?resize=1024%2C621&#038;ssl=1" alt="cine xxx" width="1024" height="621" srcset="https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_423244567-scaled.jpg?resize=1024%2C621&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_423244567-scaled.jpg?resize=600%2C364&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_423244567-scaled.jpg?resize=300%2C182&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_423244567-scaled.jpg?resize=768%2C466&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_423244567-scaled.jpg?resize=1536%2C932&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_423244567-scaled.jpg?resize=2048%2C1243&amp;ssl=1 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
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<p>Mi respiración comenzó a agitarse y me sentía como una niña a punto de hacer una travesura. Sentía miedo y emoción, y me di cuenta que mi ropa interior estaba húmeda. Estaba lista.</p>
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<h5>La enorme sala estaba casi vacía. Las escenas de sexo alumbraban apenas a unos tres hombres.</h5>
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<p>Por un momento pensé en salir corriendo y en regresar a casa avergonzada, pero lo que escurría ya entre mis piernas era más fuerte que yo y que cualquier moral o culpa.</p>
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<p>Me adentré a ese mundo en el cual nunca había estado y busqué un asiento libre, alejado de los demás espectadores.</p>
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<p>Me senté sobre un viejo asiento que me recibió como un amante experimentado y listo para mí. Coloqué mis bolsa y abrigo en el asiento de al lado y cerré los ojos decidida a hacer lo que había venido a hacer.</p>
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<p>Abrí de nuevo los ojos y enfoqué toda mi atención a la rubia de senos grandes que estaba siendo <strong><a href="https://www.penthousemexico.com/2021/10/04/el-sexo-en-tiempos-del-covid-19/" target="_blank" rel="noopener">penetrada</a></strong> por un tipo de barba y tatuajes. Me desabroché la blusa y me saqué los dos senos, calientes y pesados, con los pezones erectos y listos para lo que fuese. Me desabroché el pantalón y bajé el cierre. Introduje mi mano izquierda e inmediatamente sentí la humedad entre mis dedos.</p>
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<p><img data-recalc-dims="1" decoding="async" class="aligncenter wp-image-9992 size-large" src="https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_1504992968.jpg?resize=1024%2C683&#038;ssl=1" alt="erotico" width="1024" height="683" srcset="https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_1504992968.jpg?resize=1024%2C683&amp;ssl=1 1024w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_1504992968.jpg?resize=600%2C400&amp;ssl=1 600w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_1504992968.jpg?resize=300%2C200&amp;ssl=1 300w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_1504992968.jpg?resize=768%2C512&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_1504992968.jpg?resize=1536%2C1024&amp;ssl=1 1536w, https://i0.wp.com/www.penthousemexico.com/wp-content/uploads/2021/10/shutterstock_1504992968.jpg?w=1920&amp;ssl=1 1920w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<h5></h5>
<h5>Con la mano derecha comencé a apretar uno de los pezones ligeramente.</h5>
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<p>Mientras me metía los dedos, y me acariciaba los senos, abría la boca sin dejar salir ningún sonido. Mi respiración cada vez más rápida y superficial. Dejé caer mi cabeza sobre el respaldo del asiento y cerré los ojos.</p>
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<p>—¿Necesitas ayuda? — me dijo una voz profunda y desconocida.</p>
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<p>No me sobresalté, era como si lo estuviera esperando. Abrí los ojos y lo vi. No recuerdo su rostro ni sé quién era. Podrías haber sido tú, el que lee esto, o el vendedor de teléfonos celulares, o el empleado de la librería.</p>
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<p>Me mordí el labio inferior y sonreí mientras le contestaba que sí.</p>
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<p>Lo vi caminar hasta llegar al asiento vacío junto a mí.</p>
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<p>Así comenzó mi soltería tan amada y mis rituales dominicales.</p>
<p>El cargo <a href="https://www.penthousemexico.com/cuando-la-matine-me-hizo-suya/">Relato erótico: Cuando la matiné me hizo suya</a> apareció primero en <a href="https://www.penthousemexico.com">Penthouse México</a>.</p>
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