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	<title>anonimo Archivos - Penthouse México</title>
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		<title>La ventana indiscreta</title>
		<link>https://www.penthousemexico.com/la-ventana-indiscreta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Anónimo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Jan 2022 23:38:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Supe de ella cuando pasó de la adolescencia a la juventud. Antes de eso, nunca la había visto, podría decir que llegó a vivir a la cuadra en esos años, o que de plano nunca había salido de casa. Digamos que de los 17 a los 18 años, eso calculo, fue cuando le comencé a [&#8230;]</p>
<p>El cargo <a href="https://www.penthousemexico.com/la-ventana-indiscreta/">La ventana indiscreta</a> apareció primero en <a href="https://www.penthousemexico.com">Penthouse México</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Supe de ella cuando pasó de la adolescencia a la juventud. Antes de eso, nunca la había visto, podría decir que llegó a vivir a la cuadra en esos años, o que de plano nunca había salido de casa. Digamos que de los 17 a los 18 años, eso calculo, fue cuando le comencé a prestar atención. Vivía frente a mi casa y tardé como un año en saber su nombre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>la admiraba como algo inalcanzable</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nuestra relación era de contemplación: yo la veía llegar a diario, vestida con ropa deportiva, cargando una maleta y unas zapatillas altas en la mano, luego se metía a su casa y nada más.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Suponía que estaba estudiando para ser bailarina o algo así. Cada día veía en ella cómo se erigía una divinidad. Comenzó a tomar una actitud, una personalidad que movía el piso de mi adolescencia. Yo ya andaba enviando cartitas en la secundaria durante el receso y había probado mis primeros besos, pero con ella era algo distinto, la admiraba como algo inalcanzable.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><a href="https://giphy.com/gifs/impastortv-funny-tv-land-impastor-l3vR37yEJdraP52gg">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Sudor frío</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bajaba de un auto y entraba a casa. Diez segundos eran suficientes. Estuve de incógnito varios meses, desde mi ventana indiscreta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un día, pienso que mi mirada pesaba tanto sobre su cabello castaño que brillaba a la hora del atardecer, que ella volteó directo y me vio tras la persiana. Intenté cubrirme de inmediato, me angustié y hasta sentí un sudor frío en la frente.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><a href="https://giphy.com/gifs/sexy-hair-uyg7sZdtYRbri">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sin embargo, ese no fue motivo para que todos los días terminara pronto con mis quehaceres y religiosamente me sentara en una silla cómoda de mi abuela a esperar las 6:35 p.m. para verla. Cuando daban las 7:00 p..m y aún no llegaba, incluso me molestaba o preocupaba por ella.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Detalles para construir una historia</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>En una de tantas ocasiones, mi tía se dio cuenta de mi rutina, y me dijo, sin más: “te gusta Luz Elisa, ¿verdad?”. Me morí de pena dos segundos, pero todo fue tan franco que se lo confesé.  Ahí supe que estaba estudiando para ser modelo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Resultó que mi tía era amiga de su mamá y terminó por contarme algunos detalles que ayudaron a construir mejor mi historia. Sus padres estaban divorciados y quien la traía a casa era su papá. Estaba haciendo sus prácticas en una academia de la colonia Roma e incluso estaba presentándose en sus primeros castings.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Tristeza</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sé que era el 2001 porque en la radio sonaba día y noche la canción de <i>Tantita pena</i> de Alejandro Fernández. Y no tuve de otra que dedicársela cuando un día llegó a casa, pero no la acompañaba su papá.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><a href="https://giphy.com/gifs/love-cute-girl-11ROn8UnOhgXNC">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un bigardón se bajó de su deportivo rojo y le abrió la puerta. Un beso, un abrazo y la despedida efusiva. Me duró varios meses la tristeza, hasta que alguien de mi edad me agitó las ideas y las hormonas en la escuela.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>El héroe</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero Dios da y quita, y tuve la oportunidad de volverme el héroe de Elisa una vez que su gato se quedó atrapado en un árbol.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Me separé de mis amigos en el partido callejero de futbol para ayudarla. Fui indiferente y me dolía, pero no iba dejar pasar el momento de hacerle ver que la vida nos había puesto en edades equivocadas, y que yo hubiera podido ser el indicado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Lejos de la vista de los demás</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando por fin bajé a su gato, me preguntó mi nombre, mi edad y en qué año iba, lo hacía en esa dinámica de la joven que platica con un adolescente, y eso me incomodó más.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aunque me despedí, no me dejó irme así. Me dijo: “Oye, tengo un balón de ustedes en el patio de atrás, déjame te lo paso”. Le contesté: “¿Ah, sí?”, expresando ignorancia como si no supiera que ese había sido un probable pretexto meses antes para ir a tocarle.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La esperé en el arco de su puerta, se perdió un momento en el pasillo y luego la vi llegar acercándose de a poco. Me extendió los brazos con el balón en las manos unos pasos antes de llegar a donde yo estaba, y se detuvo. Quería que me metiera, lejos de la vista de los demás. Lo hice.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Noche mágica</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>No me lo esperaba: cuando le recibí el balón, agarró mis manos sucias y luego mi cabello revuelto y me besó. Despacio, con calma, como premiando mi admiración.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><a href="https://giphy.com/gifs/love-girl-kiss-11FzxihTll6fRK">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hubo un silencio y dos sonrisas traviesas. Le dije “gracias”, refiriéndome al balón, pero en realidad era por tantas otras cosas. Me llevó a un lugar de magia, de un sentimiento imposible. Era tanto que hasta decidí callarlo con mis amigos, cuando bien pude alardear por meses.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esa noche fue mágica, los escenarios de amor eran tantos… aunque en ninguno terminaba con ella. Una brecha generacional me hacía ver la realidad como era, y tampoco vivía inconforme con eso. La cosa era simple: mi papel en la relación era el de admirarla, y el de ella ser admirada.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después del encuentro, volví a mi rutina tras la ventana. Aunque la frecuencia era menor, se había vuelto una de esas tareas que puedes o no hacer y todo marcha igual.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Un mal día</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero un día, un mal día, me senté en la ventana y nunca llegó. Dieron las 6:30, las 7:00, luego las 7:30 y por último, las 9:00 p.m. y no llegó. La lluvia era mucha afuera y me fui a la consola a pasar un par de horas más antes de dormir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La mañana siguiente de sábado, me acerqué a mi ventana, y vi llegar a mucha gente vestida de negro, algunas personas con arcones de flores blancas, y luego vi salir a su madre rota en llanto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bajé las escaleras y obligué a mi tía a que fuera a preguntar qué pasaba. Horas más tarde lo supe:  mi amada Luz Elisa ya no estaba más en esta vida. Un par de días antes se había ido a un evento de modelaje en otro estado, y al volver, el auto en el que viajaba se había salido de la pista, terminando en un barranco varios metros abajo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nunca supe más y no quise indagar. Se trataba de mi primer duelo de amor, uno que me acompañaría en silencio y maduraría con el tiempo. A pesar de ello, esa historia la recuerdo como la época en que aprendí a aceptar lo inalcanzable.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aunque sigue siendo triste que una mujer tan joven y bella se haya ido, en mi mente la veo llegar de clases, enamorarse de alguien más, besarme delicadamente entre las sombras de su patio y esa noche mágica donde pude agarrar una estrella con las manos tras mi ventana.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><a href="https://giphy.com/gifs/sexy-hot-women-UqjU2E4u2BazC">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El cargo <a href="https://www.penthousemexico.com/la-ventana-indiscreta/">La ventana indiscreta</a> apareció primero en <a href="https://www.penthousemexico.com">Penthouse México</a>.</p>
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		<title>El lugar menos pensado</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Nov 2021 18:49:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Con la monotonía de las escapadas al cine hasta la última fila, se me ocurrió hacer un viaje con mi novia en el que el reto fuera hacer el amor en cualquier lugar en el que estuviéramos. &#160; Destino: Guanajuato &#160; Para no ser permisivos, establecimos que tendría que ser cada cinco horas. La única [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Con la monotonía de las escapadas al cine hasta la última fila, se me ocurrió hacer un viaje con mi novia en el que el reto fuera hacer el amor en cualquier lugar en el que estuviéramos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Destino: Guanajuato</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para no ser permisivos, establecimos que tendría que ser cada cinco horas. La única condición era que la cama no estuviera dentro de esos sitios. Optamos por hacer algo corto, de viernes a domingo. Nos alcanzaba para ir y venir a algún pueblo mágico. Terminamos decidiendo por Guanajuato, en autobús.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Alarmas</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Luego de dar las 7:00 pm, salí del estudio, soy curador de arte para la Nacional; ella agarró un buen hueso en una delegación y no piensa moverse; prefiere ganar bien y gastar en Zara, aunque su trabajo sea de caras largas y bisnes repugnantes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entonces, me fui para su casa, y ahí nos coordinamos para poner cada alarma necesaria con cinco horas de intervalo. Las mochilas al hombro, el metro y luego la terminal de autobuses.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>3:00 a.m.</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>La primera alarma sonó de camino a Guanajuato, eran las 3:00 am.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El pasillo nos separaba de una señora que calculo era comerciante por sus varias bolsas y un señor con gorra del Cruz Azul que no pegaba los ojos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El baño fue la opción fácil. Primero uno y luego el otro. Las damas primero. Cuando yo estaba por llegar, ella salió tapándose la nariz y me dijo: “¡imposible, alguien se cagó con odio!”. No íbamos a fallar en la primera prueba, así que nos armamos de valor y nos encerramos. Sí olía muy mal, pero luego de las primeras caricias, como que uno entra en un estado animal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe src="https://giphy.com/embed/nmOVj3VY2ZlC0" width="480" height="291" frameborder="0"></iframe></p>
<p><a href="https://giphy.com/gifs/sexual-nmOVj3VY2ZlC0">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Regresamos a los asientos sudorosos, y con un par de miradas en las espaldas de aquellos que decidieron no dormirse y atestiguar algunos ruidos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al llegar a Guanajuato, tomamos un taxi, pensamos en esperar un poco para ver si la alarma nos sonaba en la terminal, pero al final decidimos ganarle al tiempo. Y en el camino sonó.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos miramos a los ojos y yo le susurré una propuesta: “o le damos cien varos al taxista para que se vaya a comprar un tamal o le decimos que sea testigo sin voltear para atrás”. Fue la segunda, entre risas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El compadre dijo que sí, pero que quería ver. Lo mandé a la chingada. “Solo vas a escuchar, carnal, te va a salir en 200 el viaje”. Aceptó.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe src="https://giphy.com/embed/Cn4ZIPrL0xANW" width="480" height="271" frameborder="0"></iframe></p>
<p><a href="https://giphy.com/gifs/kisses-Cn4ZIPrL0xANW">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos estaban ganando las risas pero nos concentramos con unas mamadas de pito y chichis. Estuvo chingón, dos veces le tuve que voltear la cara al chofer porque ya se estaba poniendo cachondo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>El hostal</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Habíamos visto un hostal en el centro, y por fortuna tuvo lugares aunque no reservamos. Nos tocó compartir cuarto con dos gringos entrados en sus 50 años. Decidimos echar una siesta porque era muy temprano para ir a desayunar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos despertó la alarma. La cama no era opción y empezamos a buscar un espacio discreto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al final de un pasillo oscuro, hallamos unas escaleras de emergencia tras la ventana y subimos hasta la azotea. La postal no estaba mal. Le bajé su ropa de dormir y la acomodé con vista al monumento del Pípila, quien a lo lejos alzaba un brazo como si nos estuviera echando porras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe src="https://giphy.com/embed/LODr2l59LJbwguEpoJ" width="480" height="216" frameborder="0"></iframe></p>
<p><a href="https://giphy.com/gifs/deepsystems-ouch-buba-bouba-LODr2l59LJbwguEpoJ">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Era un rinconcito entre tinacos y unas plantas de espinas. Terminé con unos arañazos en los brazos y ella un poco en las nalgas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>En la tarde tocó en la regadera, para ese entonces ya estábamos un poco cansados del viaje.</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ese encuentro fue de trámite, para ser honestos. Lo más emocionante si acaso es que era baño compartido y los gringos nos vieron salir juntos mientras le apretaba el culo a mi novia luego de dejarla pasar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para la noche, nos fuimos a un bar, estaban tocando música en vivo y las cervezas eran placenteramente baratas, lo cual es perfecto porque con el calor de la gente, te da por tomar más.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Nos vibró la alarma. El baño fue el objetivo.</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero decidí pagar la cuenta y salir a caminar. Pasamos por el callejón del beso, pero además de haber mucha gente, no somos del estilo cursi del besito y la selfie.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos fuimos lejos hasta uno de los túneles sombríos y empedrados. Se puso bueno, algunos autos nos echaban las luces, otros pitaban como si fuera boda y una camioneta más sonó la sirena.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe src="https://giphy.com/embed/k39KBWrQwWEAU" width="480" height="320" frameborder="0"></iframe></p>
<p><a href="https://giphy.com/gifs/sensual-k39KBWrQwWEAU">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Era la policía y terminamos en los separos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Según esto, no es como tal delito, pero en Guanajuato son muy mochos y querían una lana para dejarnos salir. Aunque nos hicimos los hippies que van con lo del camión y las chelas, terminaron sacándonos 2,000 pesos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos hicieron sufrir algunas horas, y nuestra prueba estuvo a punto de fallar, pero finalmente salimos a tiempo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ya era domingo al amanecer cuando llegamos al hostal. Estuvimos a punto de cancelar el reto, pero ya habíamos superado lo más difícil.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entre mucho sueño, la cerveza desgastando el hígado y la falta de creatividad, decidimos terminar el juego con una última prueba antes de volver a casa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>“¡Sí mamo, y bien rico!”</h3>
<p>&nbsp;</p>
<p>Anduvimos de nuevo por las calles sin saber para dónde darle, pero ella me jaló de un brazo al interior de la catedral. Le dije: “¡No mames, no!”. Me respondió: “¡Sí mamo, y bien rico!”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe src="https://giphy.com/embed/T7cfjh31Em784" width="480" height="280" frameborder="0"></iframe></p>
<p><a href="https://giphy.com/gifs/T7cfjh31Em784">via GIPHY</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El padre estaba hablando con una señora que no se callaba luego de terminada la misa. Nosotros nos hacíamos los más religiosos viendo a la virgen del fondo mientras “según” rezábamos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El padre le dio el cortón a la señora y se fue por atrás del altar, mientras que la señora hizo largo su cruce por todo el pasillo de la iglesia; nos miró feo, parecía que ya sabía la cabrona.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>El confesionario</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>Yo ya tenía el lugar en la mente: el confesionario. Mi novia se sintió incómoda, pero luego de las primeras metidas, sus gemidos sonaban como si se estuviera confesando de un gran pecado en tiempo real.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando salimos, solo había un par de creyentes hasta adelante que no se dieron cuenta de nada. Justo en las escaleras de la catedral, con el corazón todavía agitado, decidimos terminar la prueba con un 10 perfecto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos juramos repetir el reto, y desde entonces solemos planear uno de esos viajes cada par de meses; es fascinante cómo puedes disfrutar de los pueblos mágicos con un toque de adrenalina.</p>
<p>El cargo <a href="https://www.penthousemexico.com/el-lugar-menos-pensado/">El lugar menos pensado</a> apareció primero en <a href="https://www.penthousemexico.com">Penthouse México</a>.</p>
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