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El sexo en tiempos del COVID-19

La pandemia nos puso a prueba y las interacciones humanas no han sido la excepción

 

Lo que el COVID-19 dejó en la intimidad

 

Hacer el amor, coger, follar, echar pasión o como sea que lo llames: el sexo es tan parte de tu vida como comer o respirar. El ejercicio de la sexualidad juega un papel importante en la salud física y emocional de los seres humanos; sin embargo, desde que el COVID-19 se hizo presente alrededor del mundo, su impacto está teniendo repercusiones tanto de salud, como psicosociales y económicas.

 

Depresión, ansiedad, estrés postraumático y trastornos del sueño son solo el comienzo de una serie de consecuencias que, por supuesto, afectan a la vida sexual de las personas.

 

Además del confinamiento y el distanciamiento social, el temor ante un posible contagio es uno de los factores que está impactando directamente en el ejercicio de la sexualidad.

 

“Los seres humanos funcionamos neurológicamente en tres aspectos. Respecto al poder atender la protección o seguridad, la nutrición y la respuesta sexual. Una de las cosas por las que mucha gente está empeñando su energía en otros lugares que no es la sexualidad, es porque (el COVID) nos pone en alerta y en estrés por tener que estar pensando en nuestra seguridad”, explica la terapeuta sexológica Ana Torres.

 

¿Y los lugares de encuentros?

 

Lo anterior se ha visto reflejado en los ingresos del gremio hotelero.

Según datos de la Asociación de Hoteles y Moteles de la Ciudad de México, mensualmente este sector reporta pérdidas de entre 60 y 80 millones de pesos, aproximadamente; mientras que la ocupación promedio se ha mantenido muy por debajo del 30% permitido.

 

“En las parejas que viven juntas o que tienen algún tipo de interacción, el deseo ha estado disminuyendo pero, por otro lado, por el riesgo de contraer el virus muchas personas están limitando sus encuentros sexuales”, agrega Torres.

 

¡Sin tocar!

 

Al tratarse de una enfermedad que se contagia a través de las gotículas de saliva que se emiten al hablar, toser o estornudar, las actividades sexuales se ven directamente mermadas. Algunas prácticas comunes en los encuentros íntimos como los besos, el sexo oral y anal pueden exponer a las personas en cuestión al virus.

 

Si bien aún no se confirma que el COVID-19 se transmita mediante el semen, sí se ha encontrado su presencia en éste. Aquí es importante recalcar que todo contacto con una persona infectada es propenso de contagio, haya sexo o no.

 

Dicho esto, cabe mencionar que aún no hay evidencia suficiente que determine que el virus se transmite sexualmente.

 

¿Qué dicen los especialistas?

 

Durante el más de año y medio que llevamos de pandemia, la Organización Mundial de la Salud (OMS), otras instancias y especialistas han emitido una serie de recomendaciones para las prácticas sexuales en este contexto.

 

Destaca el autoerotismo mediante la masturbación y el uso de juguetes sexuales; las actividades eróticas entre adultos a través de redes sociales y dispositivos digitales e, incluso, hay quienes recomiendan el uso de mascarillas durante los encuentros sexuales.

 

También se hizo mucho énfasis en que las parejas sexuales más seguras son aquellas que viven juntas y se invitó a abstenerse de encuentros ocasionales con personas que no cohabitan. No obstante, sabemos que la realidad es otra.

 

Sexualidad vs. pandemia

 

El cine nos ha planteado la idea del sexo virtual en cintas como Demolition Man (1993), Her (2013) o Blade Runner 2049 (2017). Pero quizá nunca vimos el sexo a través de pantallas tan cerca hasta la pandemia de COVID-19.

 

De hecho, algunas de las alternativas más socorridas durante estos más de 18 meses son las prácticas sexuales a través de redes sociales, aplicaciones, videollamadas eróticas mediante sitios como OnlyFans o Patreon, y, por supuesto, la masturbación.

 

Asimismo, la emergencia sanitaria nos ha dejado datos reveladores como el aumento en el consumo de pornografía y el incremento de las ventas de estimuladores de clítoris como el Womanizer, el Satisfyer y de todo tipo de juguetes sexuales alrededor del mundo.

 

Tan solo en México, la popular cadena de sex shops, Erotika, incrementó sus ventas online un 280% durante los primeros meses del confinamiento.

 

Primero estudios

 

De acuerdo con la investigación “Los efectos del confinamiento por COVID-19 en las relaciones de pareja”, encabezada por las doctoras en Psicología Social de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Nélida Padilla y Fabiola Trejo, los efectos del confinamiento son diversos y aún es muy pronto para tener resultados concluyentes.

 

No obstante, el trabajo ratifica un aumento en el uso de aplicaciones para encontrar pareja (como Tinder, Badoo, Facebook parejas o Grindr, por mencionar algunas); así como una disminución en el deseo sexual en mujeres, en contraste con el deseo de los hombres, cuyo nivel se mantiene igual.

 

“Al principio todo mundo hablaba de «¡wow, qué maravilla!, ¡Qué gusto que ahora vamos a tener el tiempo», pero con los meses que ya llevamos, pues sí ha habido un impacto en la práctica sexual”, comenta la también especialista en psicoterapia y sexualidad, Nélida Padilla, y complementa: “en general, más mujeres reportan que tienen menos deseo sexual, dada la cuestión de la doble o triple carga con la que cuentan, pues muchas tienen hijes, trabajo, las cosas de la casa, entonces esto está afectando la vida de pareja. Los varones, por lo pronto, siguen con su mismo deseo sexual, con sus prácticas masturbatorias e incluso con relaciones paralelas a su relación de pareja regular”.

 

Aunque el temor y el riesgo de contagio sean reales, existen sectores de la sociedad cuyas prácticas sexuales no han cambiado mucho. “Muchas personas sí están guardando la distancia o no teniendo prácticas sexuales; sin embargo, también hay una parte importante de la población que está teniendo su vida sexual como la tenía hasta antes de la pandemia”, expone Nélida.

 

La vida busca caminos

 

A pesar de las restricciones sanitarias y el confinamiento, los encuentros sexuales ocasionales continuaron ocurriendo tanto en parejas heterosexuales como entre los miembros de la comunidad LGBT+.

 

Tan solo en la CDMX se dieron a conocer historias como las del club clandestino C.A., donde se suscitaban encuentros sexuales durante la primera ola de la pandemia en México.

 

Dicha situación se ilustra perfectamente con una frase que profesa Joaquín Cosío en la película El Infierno (2010): “Ni modo que con crisis o sin crisis la gente deje de echar pata”.

 

Coronasutra

 

Entre el mar de información y desinformación que hay en Internet sobre el COVID-19, apareció una serie de posiciones sexuales para evitar el contagio del virus, llamada “Coronasutra”.

 

coronasutra

Inicialmente esta serie de posturas, entre las que destacan “el perrito”, “la profunda” o “el puente”, se recomendó a las personas que se dedican al trabajo sexual, así como el uso de cubrebocas y las interacciones a través de plataformas virtuales.

 

No obstante, el listado circuló muy rápido por la web y fue bien recibido por los internautas, pero a estas alturas, ¿sabemos si es realmente efectivo?

“Es importante seguir recalcando que una vida sexual plena no se relaciona solamente con las posiciones sexuales. Tiene que ver con la comunicación, el respeto, la dignidad, la creatividad, y eso incluye mi pareja de siempre o mi encuentro casual”, comenta la también docente del Instituto Mexicano de Especialistas en Sexología, Ana Torres y agrega, “lo más importante es tener este cuidado sobre nuestra salud. Incluso viendo estas posiciones, recordemos que el 1.5 metros tiene que ver con la respiración, no con los jadeos, o con un grito orgásmico y ese tipo de cosas que ocurren en un encuentro sexual”.

 

Dale vida a tu sexualidad, incluso en pandemia

 

Muchos coincidirán con la frase con la que la ginecóloga Jennifer Gunter inició su columna del 21 de julio de 2021 en el New York Times, “estos no son tiempos para el erotismo”. Sin embargo, algunos especialistas ven a la pandemia como una oportunidad para explorar nuevas prácticas en pareja y descubrir nuevas posibilidades autoeróticas.

“Es una oportunidad para conocer otras prácticas que no requieren contacto físico, el sexting, mandar nudes, packs, con las reservas o con las medidas de seguridad que las personas puedan tener para no vulnerar su integridad”, señala Torres y abunda, “sí me atrevería a proponer tres principios que –en algunas prácticas como el BDSM– las personas pueden incorporar a su vida sexual,  y que ayudan a construir experiencias sensorialmente más enriquecidas, que es poder explorar desde nuestros gustos y nuestros intereses algo que sea sensato, seguro y consensuado”.

Por su parte la doctora Nélida Padilla ve en la pandemia una oportunidad para que las parejas reconecten y se cuestionen el coitocentrismo. “Existe la gran oportunidad de explorar, de darse tiempo y reconectar. Vivimos en una cultura coitocentrista en donde el placer parece que solo se obtiene a través de la penetración. En una sociedad de doble moral en donde por todos lados vemos «sexo, sexo, sexo» pero, por otro, «no, cómo me voy a permitir usar un juguete», o  «a mí me enseñaron que las mujeres no se tocan» y una serie de ideas que son las que obstaculizan el encuentro sexual placentero”, concluye.

La invitación de las especialistas es a cuestionar el coitocentrismo más allá del pensamiento y llevarlo directamente a nuestras prácticas. Retomar actividades de índole no penetrativo como el faje, donde los roces, apretones y caricias pueden producir altos niveles de excitación y resultan altamente satisfactorios para los involucrados. Así como explorar distintos tipos de besos y experiencias que enriquezcan nuestra interacción sexual.

 

Eso sí, que siempre sea un intercambio consensuado, entre adultos y con las precauciones necesarias.